Aunque oficialmente no es otoño, ya podemos sentir que está cerca.
Los colores
que nos rodean van cambiando tornándose en amarillos y anaranjados; y el
aire nos trae aromas a tierra mojada.
Es una
estación que invita al recogimiento del hogar, a volver a las labores y
trabajos, pero también a los nuevos proyectos que surgieron en el descanso del
verano.
Siempre he
dicho que cada estación tiene una esencia especial y diferente que debemos
aprender a sentir. Tenemos que aprender a ver el lado bueno de las cosas, sólo
de esa forma, aprovecharemos mejor todo cuanto se nos ofrece.
Al igual que
nuestro entorno cambia también nosotros los hacemos. Toda la energía que nos
rodea interactúa con nosotros, pero también, nuestra propia energía se extiende
al exterior impregnando los espacios. De ahí la importancia de nuestras palabras y pensamientos.
Es época de poner a punto nuestros espacios a través del orden y la limpieza para que la energía se renueve, pero también es momento de introspección. De hacer limpieza interior y ver que es lo que hay que sacar fuera para dejar espacio a lo nuevo.
Gigi

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