El espacio como una extensión de ti.
Occidentalmente solemos ver la arquitectura como un contenedor pasivo: un conjunto de cuatro paredes donde simplemente metemos muebles y aparatos. Sin embargo, la filosofía oriental entiende que el espacio y el ser humano forman un organismo vivo y conectado. Tu casa, tu tienda o tu lugar de trabajo no es solo el lugar donde estás; es un espejo directo de tu estado interno. Lo que ocurre fuera, resuena dentro. Cuando entras en una estancia caótica, saturada o fría, tu energía y tu mente se contagian de ese desorden. Por el contrario, un espacio equilibrado y consciente actúa como un refugio que nutre y calma. Al final, diseñar o habitar un espacio no va de estética superficial, sino de comprender que cuidar el lugar que te rodea es, en realidad, una forma de cuidarte a ti mismo. Gigi Feng Shui, Arte y Decoración